La goleada de la Selección Argentina sobre Argelia en su estreno en el Mundial 2026 dejó una certeza futbolística y, al mismo tiempo, encendió un debate que cruzó fronteras. Mientras Lionel Messi firmó una actuación memorable con tres goles y alcanzó la cima de los máximos anotadores en la historia de los Mundiales junto a Miroslav Klose, parte del foco mediático se desvió hacia una jugada puntual que desató fuertes críticas en programas deportivos de México y España.

El episodio ocurrió a los 31 minutos del primer tiempo, cuando el capitán argentino protagonizó una infracción sobre Aïssa Mandi. El árbitro polaco Szymon Marciniak sancionó la falta sin mayores consecuencias disciplinarias y el VAR no intervino. La decisión, que en el campo no generó protestas significativas, fue luego amplificada en estudios televisivos y redes sociales.

Desde distintos espacios de análisis, periodistas y exentrenadores cuestionaron la resolución arbitral y plantearon que el rosarino debió haber sido expulsado. Las críticas apuntaron incluso a un supuesto trato preferencial hacia el jugador argentino, en una narrativa que rápidamente ganó volumen en plataformas digitales, donde el impacto suele medirse más por la controversia que por el contexto.

En contraste, el entrenador de Argelia, Vladimir Petkovic, evitó profundizar en la polémica tras el partido. Su postura fue mesurada: reconoció haber visto la jugada, pero consideró que no era momento de analizar situaciones hipotéticas, en línea con un discurso más centrado en lo deportivo.

Sin embargo, del otro lado del Atlántico, el tono fue distinto. En programas de alto rating, las opiniones se endurecieron y se instaló la idea de que la figura de Messi influye en decisiones arbitrales. Incluso se mencionó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, como parte de teorías que sugieren un supuesto favoritismo hacia Argentina, alimentando una discusión que excede lo estrictamente futbolístico.

El contraste resulta evidente: mientras dentro del campo el partido fluyó sin mayores controversias, fuera de él se construyó un relato paralelo que puso en duda la legitimidad de una jugada aislada por encima de una actuación colectiva dominante. En ese escenario, el hat-trick de Messi -que lo inscribe aún más en la historia grande del fútbol- quedó, para algunos, en un segundo plano frente al ruido mediático.